Odio cuando la gente... la mayoría de las veces usando tono derrotista... habla de lo mal que está México, sin proponer soluciones ni poner el ejemplo. Odio cuando piden que los políticos se pongan a trabajar, cuando dentro de sus oficinas o su trabajo pierden el tiempo. Odio que la gente quiera cambiar a los demás, sin antes cambiarse a si misma. Odio que siempre los ladrones sean los políticos, cuando también hay doctores, artistas, empresarios, deportistas....etc....etc.... tan mediocres y corruptos como los primeros. Y preguntarán, todo este odio por qué viene al caso? porque quiero un país mejor, pero reconozco que el país mejor no está en sus gobernantes, sino en su gente, pero más que nada en sus ideas y en sus actitudes y odio (perdón por odiar de nuevo) cuando una actitud destruye en vez de construir.
De vuelta a la película, me encantó la visión de gobierno que se plasma de Mandela, donde los problemas de desempleo, inseguridad, política exterior, inflación...etc...etc... pasaron a segundo plano mientras no se lograra el primer objetivo: sentir orgullo por su país, por su nación, sentirse capaces de ser grandes. De repente, todos los problemas de México me parecieron más simples, no es cuestión de controlar la inflación, endeudarse más para crear infraestructura o menos para obtener una mejor calificación como país, el error está en no creer que somos capaces de algo más grande, que podemos hacerlo mejor, la mediocridad nos está matando. Ojalá un día... así como nos la creemos para el fútbol, nos la creamos como país, porque "Sí se puede!!!"
